Black Hole Sun…

Un sol negro para llevarnos a todos…

Yo no importo entre la historia y el autor, yo soy un mero oyente y observador, lo mismo pasa con la música, detrás de toda gran pieza musical se esconde todo un bagaje histórico, cultural, qué va, personal, generacional, familia antes de familia, niñez, infancia, nacimiento, creación.

Los que nos sentamos de este lado del parlante, sin embargo, parecemos acobijar la obra maestra que viaja hasta nuestro abigarrado subconsciente. Ahí se queda la canción, y baña, como el sol negro, nuestros más íntimos recuerdos. Es a partir de esa trascendencia de la obra que ocurre el pathos que nos afecta; es la afección más profunda la que logra romper los límites de nuestra reflexión subjetiva.

Llegó el sol negro a mi vida cuando tenía 12 años, cuando regresé a Bolivia y conocí gracias a un tío la maravilla de la decadencia de MTV, y VH1 parecía su hermano mayor, enojado y viejo, lleno de clásicos. Mtv ya estaba muriendo y se metía chatarra por la boca, se hacía sinvergüenza, se vestía de mini faldas jeans y se ponía mechas de colores al cabello y pretendía ser un reality que jugaba a las celebridades con sus amigas. Pero en medio de ese mercado que me confundía la cabeza estaban los grandes tesoros de los 90’s, y su propia decadencia igualmente. No recuerdo cómo ni por qué motivo me puse a ver el video que mi tío había dejado en medio de sus infinitos zappings. Pero ahí estaba, frente a mi, en mi traicionera memoria recuerdo la pantalla de la tele (que por cierto era muy pequeña) chocando contra mi nariz, y veía los colores, las caras sonrientes que disimulan algo, pero qué?, el perro Gran Danés que se sentaba a la víspera de su desnaturalizada dueña, la niña cochina con el helado, engreída, la mujer sensual en la alberca, los cielos exageradamente cochabambinos (muy celestes y con sus presumidas nubes acumulándose lentamente). Y ahí estaban ellos, Soundgarden, elevados en el amplio cielo, cantándole al sol en un trance de ritual y devoción. Cuando era chiquita mi abuela nos hacía cantarle a la lluvia, y si era fin de semana le cantábamos al sol (“san isidro labrador, que salga el sol! que salga el sol…”), ahora de grande le canto a la lluvia, primero por ser muy nostálgica y segundo porque nos hace mucha falta hoy en día. Así que cuando vi este video por primera vez me trajo muchos recuerdos de infancia. Ese sol que se impone a nuestra Tierra tan frágil, donde el ser humano se afirma único y central. Imponemos culturas, popularidades, religiones, ideologías, llenamos nuestras casas con tanta basura, como nuestras panzas. No sé bien qué pretendía Chris Cornell con la letra:

Regarding “Black Hole Sun”, Cornell stated:

“It’s just sort of a surreal dreamscape, a weird, play-with-the-title kind of song. Lyrically it’s probably the closest to me just playing with words for words’ sake, of anything I’ve written. I guess it worked for a lot of people who heard it, but I have no idea how you’d begin to take that one literally.”  (Fuente: Genius.com)

Un juego de palabras, una imagen en su cabeza, una idea tras otra idea, una melodía pegada que hizo estallar memorias, un momento en su vida, un hombre sentado a solas con su mente, construyendo algo, algo siquiera que lo saque del tedio de los días, la humanidad y el centro; un pensarse fuera de sí –fuera de este mundo-; el hombre y el sol. A veces, las cosas que más sentido tienen no tienen razón en un inicio, no siempre uno se sienta y dice “Ahora sí escribiré mi mejor poema, mi mejor canción, etc”, cuando pienso en los genios no a todos me los imagino creando sus obras a partir de algo preciso y en un momento dado/planeado, me los imagino como en un parto no esperado (siquiera sus mejores obras), simplemente naciendo ante sus ojos y a medida que pasa el tiempo, ellas adquieren forma, color: sentido (s). No soy la dueña de sus obras maestras, no soy dueña ni siquiera de la música que llena mis oídos, ni de los libros que leo, no me apropio del sentido que tengan las obras que más me han afectado, pienso que pasan a través de mi, me recuerdan la vida, mi vida, me tumban (muchas de ellas) y quedo anonadada mucho tiempo, hasta que retorna la obra a su lugar. Cada una de ellas tiene su propio valor y su propia vida, nosotros los del otro lado del parlante sólo nos abrimos a ellas.

Chris Cornell no pretendió nada con la letra, puede ser, son ideas fruto de una mente compleja, atormentada y, al fin y al cabo, hermosa. Pero junto con el video, dirigido por Howard Greenhalgh y producido por Megan Hollister, se forma la perfecta simbiosis del caos y la paz. Éste también me recuerda al video de Fiona Apple para la canción de los Beatles “Across the Universe” a cual le hizo ella uno de los covers más hermosos en la historia de la música. Ambos nos presentan, a grandes rasgos, estas ideas de paz y caos, en un mundo distraído y antropocéntrico.

Años más tarde vuelvo a ver Black Hole Sun, ahora en la web porque MTv ha muerto, finalmente ha entrado en un estado de despersonalización y ridiculismo total. Lo que antes me hacía situarme en el lado infantil frente a la tele, aterrorizada por aquel sol negro imponente y destructor, las caras exageradas y el fin de nuestra existencia, hoy me hace cuestionar a la humanidad y lo mucho que aquel universo “apocalíptico” y surrealista parece llegar ahora a paso mucho más veloz que antes. Me sitúo frente a la pantalla de mi computadora y me veo en la voz chamánica que le canta al sol. Le sigo cantando a la lluvia, eso no se va, pero también existe en mi alma la curiosa añoranza hacia ese sol negro y esa sensación de caos que nos da Black Hole Sun, tanto la canción como el video.

En el pathos que me provoca, en las ganas de interpretar la letra a manera de exégesis, pienso en el mundo, en las (más)caras que vemos: miles, millones de máscaras que se pasean indiferentes a nuestro alrededor, y si eres como yo que les teme porque las reconoce y entonces te ocultas en tus cuatro paredes contando tus 100 días de soledad, verás que esas caras se parecen y que son ciegas. El sol negro ha estado ahí arriba mucho tiempo, pero preferimos no verlo, al contrario nos cegamos a las cosas más superficiales y abigarradas de nuestras vidas, ignoramos al mundo, nos creemos el mundo y nos cubrimos la cara sin pensar. Están los oscuros (a lo Heráclito) que no pretenden imponer ninguna idea tras lo que crean y producen, dejan su obra ahí sobre la mesa para quien la encuentre, todo fluye, el mundo fluye, nada espera. Y no hay fatalismo en esto, hay una sensación de esperanza y aceptación “(sol de) agujero negro, por qué no vienes?…”: hay caos, “Cuelga mi cabeza, ahoga mi temor, hasta que todos desaparezcan…”: hay paz, el mundo (del hombre como su centro) se extingue, el hombre como centro del mundo (siquiera el indiferente, ignorante y oculto en la máscara de felicidad) se va. Si todo parece ponerse de acuerdo entre la letra, Chris, y el video, entre caos y paz está sumergida la idea de Apocalipsis, pero como lo dirá un gran amigo de Filosofía, Apocalipsis etimológicamente no va a ser fin, va a ser esperanza. Y cuando el caos reina, las cosas se destruyen y con ellas las estructuras humanas, no hay acaso paz?: es un nuevo inicio.

Al abrir-me a la música y grandiosidad de Soundgarden, con ellos me abrí a otros mundos e historias que me tendrían despierta por siempre, y deseando soñar con ellas al dormir. Quién, después de todo, ha de olvidar a Chris Cornell?, el que no haya escuchado su obra de arte no ha sabido lo que es despertar de aquellos sueños superficiales que nos mantienen dormidos, en las sombras de la caverna; sin salir al sol.

Me quedo con eso por ahora, y eternamente agradecida a genios de la música como Chris, que iluminaron mi vida, intencionalmente o no ❤

Y les dejo a cambio con dos cosas, una frase de Heráclito, quien, a saber, nos ha hablado de la armonía de opuestos (caos y paz), el fuego (black hole sun), el agua (lluvia), el sol y el hombre en cuestionamiento a lo largo de sus aforismos que son poesía pensante:

El sol se renueva cada día. No cesará de ser eternamente nuevo.”

Y por último, les dejo este blog que me ha gustado mucho, sobre el pensamiento de Heráclito: http://filosofando.es/filosofia/los-aforismos-de-heraclito.

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“…no one sings like you anymore.” (Chris Cornell: 1964-2017)
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