#5 Amor-Adiós

Hay un tipo de amor que nos dispersa,
Ese que, cuando las piezas parecen haber ya desarmado a su mismidad, hacen un Big Bang de su propia existencia,
Y las partes, las más pequeñas, vuelan millones y millones de años Luz hasta los rincones y rincones de la vasta oscuridad,
Uno cree haberlas perdido, porque para el hombre la vista es todo, no las vemos entonces “se pierden”,
Pero las piezas viajan, como las piezas musicales, como el eco de las aves al amanecer, en el frío invierno, anunciando su propio vuelo,
Las pequeñas piezas recorren los átomos que son la galaxia y que a la vez son la mente y la memoria,
Y el Universo es el hombre expandido,
Van a meterse en pequeños planetas y grandes planetas,
caen como piedritas y asteroides,
Se hacen cráter y se quedan ahí sin vergüenza,
Las hay de todo tipo,
Las que se clavan en la memoria y no dejan ni a la conciencia,
Las que sutilmente como vuelan retornan y se esconden
Y entonces juegan a las escondidas como lo infantil de subconsciente, forman estrellas y satélites orbitando la peligrosidad  del presente más recóndito,
Y las hay descaradas y malditas
Que se archivan en el alma para teñir el pecho que es del alma con antimateria y agujeros negros, que, sumideramente, sumisa y miserablemente nos oxidan las ideas y lo que se llama felicidad.
Son piezas de música, todas ellas, son tacto de piel ajena, son olores, sabores,
Humanidad y galaxia
La oscuridad que espera a la luz,
El no saber no estar no nada, la Nada antes de Dios,
O simplemente la nocturna desesperanza que nos espera al final del día fingido no vivido de nuestra existencia.
Ese tipo de amor que hace creación y voluntad de nosotros,
al que le culpamos en el presente más humano,
sin saber que en el no-sentidos y en el no-sentir estamos creando el Universo.
Ese amor
Que no se despidió
Que no se quedó
Que no pudo
Que intentó
Que se llevó todo
Que no nada
Que hizo la Nada
Que hizo Todo
La pregunta.
El Ser.
Luz.
Oscuridad.
Dios.
Comienzo.

 

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