#3 La no-voluntad del ser

En un lugar como este,

lleno de miradas, paredes transparentes,

ventanas ocultas y cielos llenos de cables, distracciones de cemento y disfraces.

En este cuerpo como lugar de mi alma,

donde me pierdo y nado dentro de una botella llena de lágrimas,

mientras observo entre ojos hinchados la danza de los demás.

En la torpeza de querernos y dejarnos ser, donde me permitiste ser libre y me abrí a ti con la no-vergüenza y timidez de desnudarse ante un alma a plena luz del sol, desnuda con la inocencia de creerse estar en el lugar que se merece, la niña campesina que se deja fotografiar, la mujer ciega que le sonríe al sol, el vino al amor.

En la inconsciencia y suficiencia con que se ama lo que jamás se ha perdido, en la “voluntad de Dios”, en los secretos escondidos, en el Adiós desgraciado que no quiso mirarse al espejo una última vez;

En la carta 27, cuando ardió en el fuego de mi soledad,

En el despertar atontada por los sueños que engañan,

En el creerse pertenecer, entre el mundo y las cosas, entre el lugar del alma y el lugar que ocupa estorbadamente el cuerpo,

Vuelvo al silencio.

 

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